La combinación de entrenamientos presenciales y online ya no es una moda, es una realidad. Cada vez más personas entrenan a menudo y necesitan flexibilidad sin perder calidad. Por eso, planificar bien entrenamientos híbridos marca la diferencia entre un sistema caótico y uno que realmente funciona, motiva y da resultados. ¡En este artículo de EFAD te contamos todos los pasos!
Define un objetivo claro y realista
Antes de pensar en vídeos, sesiones presenciales o plataformas, debemos tener claro qué buscamos. No es lo mismo mejorar fuerza, perder grasa, ganar movilidad o simplemente mantenernos activos. El objetivo es el hilo conductor de todo el plan. Si lo tenemos claro desde el principio, será mucho más fácil decidir qué parte del entrenamiento encaja mejor online y cuál necesita presencia física.
Decide qué va online y qué va en presencial
Aquí está una de las claves del entrenamiento híbrido. La parte presencial suele ser ideal para sesiones técnicas, correcciones de movimiento, entrenamientos intensos o momentos en los que el contacto humano suma mucho. En cambio, la parte online funciona muy bien para rutinas complementarias, trabajo de movilidad, fuerza básica, cardio o sesiones de mantenimiento. Repartir bien estas tareas evita la sobrecarga y mejora la adherencia.
Estructura la semana con lógica
No se trata de entrenar todos los días por entrenar. Debemos pensar la semana como un todo. Alternar sesiones presenciales exigentes con entrenamientos online más suaves suele funcionar muy bien. También es importante respetar descansos y no solapar estímulos similares dos días seguidos. Una buena planificación semanal hace que el cuerpo progrese y que la cabeza no se queme.
Simplifica el contenido online
Uno de los errores más comunes en los entrenamientos online es querer hacerlo todo demasiado complejo. En la parte online menos es más. Vídeos claros, rutinas fáciles de seguir y explicaciones sencillas. No hace falta impresionar, hace falta que la gente entrene. Si el contenido online es práctico y accesible, será mucho más fácil que se mantenga la constancia a largo plazo.
Mantén el contacto y el seguimiento
Aunque una parte del entrenamiento sea online, no podemos desaparecer. El seguimiento en los es fundamental. Preguntar cómo van las sensaciones, ajustar cargas o simplemente escuchar al otro lado crea compromiso. En entrenamientos híbridos, el acompañamiento es lo que hace que la persona no se sienta sola y siga confiando en el proceso, incluso cuando entrena desde casa.
Evalúa y ajusta de forma continua
Un buen plan no es rígido. Debemos observar qué funciona y qué no. Si una sesión online no se hace, quizá es demasiado larga. Si una presencial se queda corta, tal vez necesita otro enfoque. Evaluar cada pocas semanas nos permite mejorar el sistema y adaptarlo a la realidad de quienes entrenan, que cambia más de lo que pensamos.
En definitiva, planificar entrenamientos híbridos no es complicado si lo hacemos con sentido común y pensando en las personas. Al final, se trata de combinar lo mejor de dos mundos: la cercanía del presencial y la flexibilidad del online. Si lo hacemos bien, conseguimos entrenamientos sostenibles, eficaces y mucho más humanos. Y si quieres aprender más sobre este mundo, puede que te interese el Experto Universitario en Planificación de Programas Fitness de EFAD. ¡Échale un ojo sin compromiso!
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