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La tarea como base del entrenamiento integral

30 septiembre, 2013

Hoy en día existe una teoría del entrenamiento propia de de los deportes colectivos, y aunque queden lastres del “atletismo” en los entrenamientos de los denominados deportes de equipo, poco a poco esta nueva concepción del entrenamiento va penetrando, y se trabaja una preparación física acorde con las exigencias, no solo físicas, sino también técnicas y tácticas del deporte; esto es lo que denominamos una preparación física integrada; todo ello englobado dentro del concepto de entrenamiento integral.

Vamos a intentar mediante esta exposición, justificar este nuevo planteamiento de la preparación física y el porqué de su integración con el resto de elementos. Conocer en qué aspectos podemos incidir y qué parámetros podemos modificar a la hora de plantear tareas y ejercicios, con un objetivo de mejora en uno o varios aspectos condicionales.

LA TAREA

El entrenador propone tareas para que el deportista las realice con la intención de obtener una mejora en un aspecto determinado, y previamente definido, bien sea táctico, técnico y/o físico. Para ello es importante tener en cuenta las características específicas de cada tarea, lo que determinará el estilo de enseñanza y el método a aplicar. En principio se puede afirmar que la dificultad de una tarea vendrá marcada por la cantidad y tipo de información que sea necesario tratar por parte del jugador que aprende (p.e. será más fácil dominar la técnica del lanzamiento de peso, que el juego del fútbol sala, es evidente que este último necesita procesar mayor cantidad de información, y de calidad más variable que el lanzador, por lo que su complejidad aumenta y su porcentaje de acierto se ve reducido y condicionado por numerosas variables, y no sólo a la meramente ejecutora). Estas variables se pueden dividir y extraer en tres grandes bloques a los que denominaremos: mecanismos.

MECANISMOS

Existen tres mecanismos básicos que permiten la ejecución de las tareas motrices:

  • MECANISMO PERCEPTIVO: Hace referencia a todo lo que el jugador percibe, lo que capta del entorno en el que desarrolla su actividad. El grado de complejidad perceptiva podrá ser modificado por una serie de aspectos:
    • El número de estímulos a atender.
    • El número de estímulos que se encuentran presentes.
    • La velocidad del estímulo.
    • La intensidad del estímulo.
    • La amplitud del estímulo.
  • MECANISMO DECISIONAL: Una vez que el jugador percibe ese estímulo externo, debe generar respuestas y tomar, a su juicio, la más correcta. Todo ello en un corto periodo de tiempo. Esta toma de decisión, también se ve condicionada por determinados aspectos como el número de decisiones posibles, el tiempo para tomar esa decisión, el nivel de incertidumbre con que se toma esa decisión, el riesgo que comporta la decisión etc.
  • MECANISMO EJECUTOR: Dentro de este mecanismo debemos diferenciar:
    • Aspectos cualitativos (coordinación): grado de exigencia coordinativa que exige la tarea o tareas. Dependerá de la estructura del movimiento o gesto técnico y de la velocidad y/o precisión que requiera.
    • Aspectos cuantitativos (condicionales): capacidades condicionales que exigen las tareas.

Todo este proceso que se inicia con la percepción del entorno, termina en una respuesta motora, y como resultado de este movimiento, se genera en el individuo un proceso de feedback que le permite analizar y valorar qué elementos debe reforzar y cuáles modificar. Aquí es clave la intervención del entrenador para potenciar y complementar el feedback interno del jugador.

CONCLUSIÓN

No interesa trabajar de forma aislada en los deportes de equipo, las cualidades físicas con trabajos analíticos y buscando una única mejora fisiológica, sino integradas con el resto de aspectos que influyen en el desarrollo de una tarea. De este modo, se trabajarán acciones específicas del deporte. Debemos priorizar el uso de un mecanismo en particular, pero conseguir que en la medida de lo posible cada uno de ellos esté presente. Es decir, plantear tareas con un objetivo de mejora física (por ejemplo), pero no alejadas de nuestro objetivo final: las situaciones físicas condicionadas por las acciones de juego. Por lo tanto, diseñaremos tareas con predominio del balón, con colaboración oposición, etc. Donde siempre estén presentes, y se generen estímulos en mayor o menor medida de los aspectos tanto perceptivos, como  decisionales y por supuesto, ejecutores.

Con esta perspectiva, conseguiremos un trabajo mucho más útil y funcional, en definitiva una mayor mejora del rendimiento de nuestros jugadores.

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