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La periodización táctica y sus interrogantes sin resolver

20 diciembre, 2013

De unos años a esta parte, la periodización táctica se ha convertido en la metodología de entrenamiento más innovadora. Son muchos los entrenadores que tienen referencia en dichas ideas. Desde el más absoluto respeto al mayor cambio producido en el entrenamiento del fútbol en nuestra época, si nos gustaría abordar sintéticamente algunas “sombras” de esta teoría.

Vitor Frade “padre” de la periodización táctica.

Vitor Frade “padre” de la periodización táctica.

 

En primer lugar, hemos de ver la periodización táctica enmarcada dentro de la “nueva ola” de teorías del entrenamiento. Este sector no reduce el fútbol a parámetros físicos (en este caso para ellos ni existen ni tienen importancia), sino que como ocurre con el estructuralismo de Seirul•lo, valoran que el futbolista ha de prepararse y entrenarse según el juego del fútbol que practica el equipo. Además, valoran al jugador de fútbol como persona, pues en él confluyen dentro del campo, en su modus operandi, variadas estructuras. La preparación de un deporte colectivo no puede ni siquiera parecerse a la de un deporte individual.

Se trata en cualquier caso de un notable avance, impensable hace varias décadas como estudiamos en el curso experto de entrenador de fútbol. De todas formas, este magnífico y brillante enfoque de la metodología del entrenamiento no tiene sustento científico alguno como afirman sus detractores, y realmente tienen su razón. No hay tabla, ni evidencia empírica, que razone su aplicación.

En concordancia a esta forma de entender las cosas, los defensores de la periodización táctica proponen alejarse de valores condicionales y entre sus más radicales defensores sobrevuela la tendencia a retirar todo tipo de elementos como vallas, picas, pesas … cuando en la práctica sí que utilizan estos medios.

En una sesión de entrenamiento de Mourinho o Villas-Boas, por poner dos ejemplos, existen vallas o picas, aunque según ellos están “contextualizadas” (discutible al menos). Así pues, el desapego que proponen de parámetros físicos se podría llamar o encasillar más como una reducción de protagonismo de estos medios de entrenamiento.

Aquí encajarían unas antiguas declaraciones del francés Karim Benzema a propósito de este tema: “Mourinho me ha dicho que tengo que correr. No soy un jugador que corra para todos lados, mi trabajo es marcar goles; vine a marcar goles, pero, si tengo que correr, correré”; es decir, que sí tiene importancia correr, menor pero la tiene, aunque su posición inicial sea muy radical en este sentido. En correlación con este tema, infravaloran la figura del preparador físico, pero paradójicamente siempre lo tienen, y con una valoración importante dentro del cuerpo técnico, aunque luego lo nominen de forma diferente (de Rui Faría dice Mourinho que es un preparador “especial”).

De otro lado, en la periodización táctica al desentenderse de aspectos cuantitativos no existen medios de control efectivos del entrenamiento. Todo son apreciaciones subjetivas en cuanto a la forma de plasmar el modelo de juego con sus aciertos y errores, brillante aportación eso sí, pero como digo incuantificable, excepto el control subjetivo establecido por el propio entrenador.

Además, como se establece en libro “Mourhino ¿Por qué tantas victorias?” se trata de una metodología aplicable al fútbol base, aunque parece una afirmación extrema. Si bien es cierto que puede hacerse en según qué momentos y aspectos, parece difícil prescindir de ciertos ejercicios analíticos con niños de 10 u 11 años. Como ocurría en otros aspectos, comentados anteriormente, entiendo que esta teoría ni se puede absolutizar ni totalizar.

En este caso, es imposible aplicar la periodización táctica a todo el fútbol de cantera de un club. Según Mourinho, en el Oporto fue posible … cuando menos parece difícil. También hablan de que un equipo comienza a “descansar durante la competición”: parece utópico y mucho más desde el punto de vista de desempeño-recuperación que se establece por los precursores de este método de entrenamiento.

Si el “pico” máximo de “fatiga táctica” se da durante un partido, no resulta muy cabal considerar una posible recuperación durante el mismo pues, como se dice, la exigencia es máxima.

Son sólo algunos ejemplos que me hacen pensar que si bien su punto de partida es genial y brillante, llevado a sus últimas consecuencias en todos los casos puede resultar inconsecuente e injustificable. Detrás de todo esto aparece su deseo por “acentuar la transgresión”.

No obstante, considero que si no hiciesen unos enunciados tan radicales, posiblemente no hubiesen producido el impacto conseguido a nivel metodológico en la actualidad. Es por eso que vista la práctica de muchos de estos entrenadores se separan de la teoría más extrema de sus postulados.

Enrique Falcón Cercadillo

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